Esta receta es una de las más buscadas antes de las fiestas navideñas, que es cuando aumenta el consumo de naranjas confitadas, pero se que las naranjas confitadas son ingrediente de fondo de despensa todo el año. Las podemos utilizar para tantas cosas….. dentro de una masa dulce, para hacer una coca, para acompañar un buen foei, para las roscones de Reyes y si no es el tiempo, que para mí es siempre… ¿por qué no? para adornar brioches, para ensaladas con bacalao, para hacer tartas con hojaldre…. etc.
¿Y que me decís de las naranjas confitadas bañadas con chocolate….? a mí para esto me gustan crujientes. Las metes en el horno a una temperatura baja para secarlas y las bañas en chocolate fundido, más fácil, imposible.
Tiempo de preparación: 1 y 1/2 horas.
INGREDIENTES:
600 g. de agua.
600 g. de azúcar.
2-3 naranjas.
PREPARACIÓN:
Lavar muy bien las naranjas, cortarlas en rodajas finas y colocarlas en el cestillo.
Poner el agua y el azúcar en el vaso e introducir el cestillo (30 min. Varoma V2).
Con la ayuda de la espátula (con la muesca) subir el cestillo para que escurra el líquido y caiga dentro del vaso y colocarlo encima de un plato para que se enfríe durante 20 minutos.
Volcar las rodajas sobre un plato y colocar las que estaban encima abajo en el cestillo (para que se hagan todas por igual) e introducirlo de nuevo en el vaso (30 min. Varoma V2) y (10 min. Varoma V4).
Colocar las rodajas de naranja en un recipiente y verter encima el almíbar, dejarlas reposar dentro del almíbar hasta el día siguiente.
Al día siguiente, las sacarlas y ponerlas a secar sobre una rejilla. Después de unas 12 horas podemos envolverlas y congelarlas. Para poder despegarlas sin problemas, poner un trozo de papel vegetal entre cada rodaja y después envolverlas, antes de introducirlas en el congelador.
Otra forma de conservarlas es, guardarlas en un tarro con el jugo que haya quedado al confitarlas, en este caso no hace falta ponerlas sobre la rejilla y se conservan en el frigorífico.
Si se van a utilizar pronto, simplemente envolverlas transcurridas las 12 horas, poniendo un trozo de papel vegetal entre cada hoja y las guardamos en un recipiente hermético en el frigorífico o en un lugar frío y seco.
SIN THERMOMIX: Una vez cortadas las naranjas, ponerlas en una cazuela grande (si tiene una base grande mejor) con el agua y el azúcar. Colocamos la cazuela en el fuego y cuando empiece a hervir tapamos y las dejamos cocer a fuego suave durante 1 hora y media. Es mejor no tocar las naranjas para evitar que se rompan, así que lo mejor es mover la cazuela con suavidad.
SUGERENCIA: El líquido que nos queda al confitarlas es un almíbar ideal para utilizarlo como jarabe de naranja para cócteles, en un panettone, roscón de Reyes, para bañar bizcochos o reduciéndolo un poco más como sirope para algún postre.

















